martes, 12 de diciembre de 2017

CRÓNICA DEL CURSO PARA AVAFES EN LA FACULTAD DE VETERINARIA DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE BARCELONA

¡Muy buenas!
El pasado 24 y 25 de Noviembre hice un curso de rastreo para los estudiantes de la facultad de veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona a través de la asociación AVAFES (Asociación de Veterinarios para la Atención de la Fauna Exótica y Salvaje), una asociación cuya atención está dirigida a la fauna exótica y salvaje tal y como dice su nombre.
El curso empezaba el Viernes con la teoría donde a través de diapositivas los alumnos aprendieron por qué una huella es como es, sus partes, como se manifiesta a través de los diferentes sustratos, como medirla y qué detalles tener en cuenta y, finalmente, las diferentes señales que dejan los animales en su vida diaria y que, conociéndolas y sabiendo interpretarlas, nos permiten ejercer la actividad del rastreo. Repasamos huellas, excrementos, madrigueras y otro tipo de señales que podemos encontrarnos en nuestras excursiones por el campo. También me llevé una colección entera de moldes de huellas, cornamentas, etc para que vieran los detalles mucho mejor.
¡Al final se nos hizo tan tarde que la Universidad cerró!






Continuamos con la práctica al día siguiente. Hicimos un bonito recorrido por el campo donde vimos multitud de señales y rastros. ¡Practicamente todas las especies del lugar!: Huellas y excrementos de garduña, zorro, jabalí, rascaderos, aves predadas, madrigueras, escarvaduras de especies varias, rastros de conejo, de tejón... la verdad es que nos cundió mucho.















Durante el recorrido estuvimos comentando también la flora e interpretando el paisaje. También, aprendieron a tomar moldes de huellas. Finalmente, hicimos un pequeño corro donde hicimos ejercicios en los que llevábamos la teoría a situaciones prácticas en las que se contextualizaba a través del rastreo relaciones inter e intraespecíficas.

Quiero dar las gracias a todos porque fue un grupo absolutamente fantástico: muy aplicado, muy agradable, muy participativo y que me hizo sentir muy muy agusto.

¡verdad, muchas gracias a todos vosotros, a ver si volvemos a coincidir en el futuro en otro curso!

sábado, 18 de noviembre de 2017

UNA DE HORMIGAS

¡Muy buenas!
Hoy, paseando por el campo, me detuve un rato mirando un hormiguero. Siempre he expresado mi admiración por las hormigas: trabajadoras incansables, sacrificadas, sociables, organizadas, disciplinadas... ¡Deberíamos aprender tanto de ellas!. El caso es que estuve un rato observándolas, viendo como varias de ellas introducían semillas dentro del hormiguero.
Las hormigas son importantes dispersoras de semillas. Realmente su alcance es de pocos metros, pero no deja de ser una funcionalidad importante y muy curiosa: se llevan el fruto al hormiguero donde lo trocean para que sirva de alimento a las larvas. Una vez gestionada la carne del fruto depositan la semillas (incomestibles para ellas) en la cámara que hace de "basurero" del hormiguero. Éste está compuesto de materia orgánica y fértil, lo que supone un abono fantástico para que la semilla germine y se convierta en una nueva planta. Así pues las hormigas han ejercido de dispersoras de semillas, acción que se conoce con el nombre de "mirmecocoria". Como he comentado antes no tienen el mismo alcance que un herbívoro de largos o medios desplazamientos y que contribuyen a explicar un poco el misterio existente sobre el rápido avance de algunas plantas con capacidad de dispersión baja (Paradoja de Reid), pero no por eso dejan de tener una importancia vital.

Por cierto, que ahora con el otoño es cuando salen las alúas: las famosas hormigas aladas. ¿Qué son y por qué salen ahora? Os explico: la hormiga reina, la única que es fértil de todo el homiguero, se encarga de poner huevos de los cuales después saldrán las "obreras", las "soldado", etc (Todas ellas estériles). Pero también hay una generación de huevos que se depositan en primavera de la cuál nacerán hormigas fértiles y de la que saldrán tanto machos como hembras. Éstas salen ahora con el otoño para reproducirse con intención de crear nuevos hormigueros, algo en lo que juega un papel importantísimo la climatología típica del otoño: lluvias seguidas del confortante "calor otoñal". El orden de sucesión es el siguiente: LLueve, hace calor, salen, se reproducen (donde seguidamente el macho muere), y finalmente la hormiga hembra fecundada aprovecha el calor otoñal postlluvia que les favorece a la hora de volar lejos para dispersarse lo máximo posible. Así mismo es necesario que haya llovido anteriormente para que el sustrato esté húmedo y sea más fácil la creación del nuevo hormiguero, por lo tanto han de darse las dos condiciones meteorológicas: primero lluvia y luego calor. Porque, como vimos en la entrada anterior, "llover es mucho más que agua para las plantas".

Para despedirme os dejo con la foto de la observación que me ha inspirado para la entrada de hoy.



Espero que os haya gustado la entrada de hoy, os recuerdo que podeis seguir el blog en el grupo de Facebook "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de la cuenta @pinosysembrados y que también hay un canal de Youtube con vídeos colgados de salidas al campo en el canal "entre pinos y sembrados".
¡Un saludo a todos, gracias por leerme!

sábado, 4 de noviembre de 2017

LLOVER ES MUCHO MÁS QUE AGUA PARA LAS PLANTAS.


Llueve con fuerza y las gotas de lluvia arrancan las marchitas hojas de los tilos . Al ser un árbol caducifolio caerían por sí solas en pocos días pero la agresividad de la lluvia con la que golpean sobre su superficie aceleran ese proceso. Parece poca cosa pero eso ya supone una pequeña alteración, pues hace que el suelo adquiera una pequeña capa vegetal que hasta ahora estaba prácticamente descubierta y que hará que pequeños insectos se reactiven aprovechando el refugio y el alimento que les brinda y que hace algunas horas no existía para ellos. La lluvia también reactivará a caracoles y babosas, así como predadores suyos como el erizo que irán en su búsqueda.  También, al haber mayor humedad, la descomposición de la materia orgánica se acelerará y se creará (poco a poco) una mayor calidad del sustrato de la que se volverán a beneficiar los tilos y los insectos y moluscos antes mencionados. También se crearán nuevos charcos donde mucha fauna pueda saciar su sed, desparasitarse o incluso depositar huevos.
Que llueva no significa sólo que las plantas ya no pasen sed, significa reactivar todo un ecosistema pues afecta a la fauna y a la flora. El torrente de al lado de mi casa baja lleno de agua. Pienso que también afecta a la erosión del sustrato, arrastrando pequeñas piedras que en algunas ocasiones destruyen refugios para ciertas especies y a su vez crean otros. Pienso en las setas que pueden salir a raíz de estas lluvias. Pienso en toda la vida que se reactiva con estas lluvias. Estos días habrá barro, un barro que muchos mamíferos pisará dejando su impronta, de la cual yo luego tomaré moldes y que podré explicaros posteriormente en el blog.
En la naturaleza todo está ligado: cada cosa o acontecimiento son a consecuencia de algo y a su vez suponen causas para otras cosas o acontecimientos. Nunca te aburres, siempre hay una causa-efecto que interpretar.

Entrada dedicada a Laura de Aquila Naturaleza y que como yo tanto valora, entiende y agradece que llueva.

jueves, 19 de octubre de 2017

IDENTIFICACIÓN DE HUELLAS DE UNGULADOS SALVAJES: JABALÍ, CIERVO Y CORZO

¡Muy buenas!

En ocasiones vemos por el campo huellas de pezuñas. Éstas pertenecen a animales ungulígrados (animales con pezuñas), los cuales pueden ser artiodáctilos (número par de pezuñas, como los jabalíes o las vacas) o perisodáctilos (número impar de pezuñas, como el caballo con una sola pezuña o el rinoceronte con tres). Estas especies pueden crear bastante confusión a la hora de identificarlas pues es una huella bastante simple y apenas tienen detalles característicos, resultando bastante parecidas las de unas especies y otras. Hoy os voy a explicar esas pocas claves identificativas que hay que tener en cuenta ante una huella de este tipo para poder realizar así una buena identificación. Nos centraremos en las tres especies principales de ungulígrados salvajes de nuestro país: los jabalíes, los ciervos y los corzos. Para ello tendremos en cuenta varios aspectos de la huella:
- Forma geométrica: La impresión geométrica en la que cabe la huella.
- Tipo de pisada: si es en cuña o plana
- Pezuñas principales y secundarias: las primeras corresponden a los dedos II y IV y son las que vemos marcadas siempre en el sustrato. Las segundas son unas pezuñas secundarias que corresponden a los dedos II y V. Estas pezuñas se atrofiaron con el tiempo y están menos desarrolladas que las principales. Se ubican detrás de la pata y más arriba que las principales, con lo cual no siempre se van a marcar.
- Separación entre pezuñas.
- Si bien el tamaño nos puede ayudar en la identificación, lo hará filtrando "hacia arriba". Es decir, desde el punto de vista de que hay especies que no alcanzan según que tamaños. No obstante, "hacia abajo", pueden solaparse medidas entre especies como por ejemplo corzo y jabato o cervatillo. Es por eso que nos fiaremos del tamaño sólo para descartar especies que no llegan a ciertas medidas, pero que tenemos que tener en cuenta que otras medidas pueden ser de una especie más grande pero encontrarnos ante un joven o una cría.

¡Vamos al lío analizándolas individualmente!

Huella de jabalí (Sus scrofa): hasta 8 centímetros



  1. Cuando sólo marca las pezuñas principales tiene un apariencia muy cuadrada. En ocasiones puede marcar también las pezuñas secundarias (de las tres especies es la que más frecuentemente lo hace. Ojo porque no siempre las marca, depende de varios factores como la altura del animal o cómo de blando esté el sustrato). En caso de que las marque siempre lo hace "por fuera" de las dos pezuñas principales, dándole entonces a la huella un aspecto de trapecio.
  2. Pisada en cuña: es un animal que camina como si clavara las puntillas en el suelo al anda, lo que hace que sea una pisada más profunda en la punta de las pezuñas que no en el final de la huella
  3. Cresta en la separación de las pezuñas: en el caso del jabalí las dos pezuñas principales quedan separadas solamente hasta la mitad de la huella, no en toda su longitud. Esto le da a su vez una ligera forma de V. Lo veremos mejor cuando lo comparemos con el resto de huellas ;)



Huella de cievo (Cervus elaphus): hasta 10 centímetros.


  1. Es una huella rectangular.
  2. Es una pisada plana: igual de profunda de principio a fin, desde la punta de las pezuñas hasta el final.
  3. Las pezuñas están separadas en la longitud de la huella. Fijaos en esa línea de barro que recorre longitudinalmente la huella
  4. No suele marcar las pezuñas secundarias más que excepcionalmente, pues al ser un animal alto las tiene tan arriba que es difícl que lleguen a contactar con el suelo.


Huella de corzo (Capreolus capreolus): hasta 5-6 centímetros



  1.  Es una huella también con forma rectangular. Es pequeñita (llega hasta sólo 6 cnt, ya por encima de esa medida podemos descartar que sea una de las otras dos especies). Ojo, por tamaño se puede solapar con la de un jabato o un cervatillo, así que no nos fiaremos sólo del tamaño y miraremos el resto de claves.
  2. Al igual que el ciervo, es igual que plana/profunda en toda su extensión.
  3. También tiene las pezuñas separadas en toda su longitud.
  4. Es una huella más estrecha y puntiaguda que la del ciervo, con lo que le da una ligera forma de corazón invertido muy característica. Ésta la hace muy fácilmente identificable.
  5. Después del jabalí, el corzo es el ungulado que marca las pezuñas con mayor facilidad. No obstante sólo las marca si el terreno es muy blando o si el animal se ha echado hacia atrás para coger impulso (como en un salto o el arranque de una carrera). Cuando las marca lo hace por debajo de las pezuñas principales y no por fuera de la huella, como sí hace el jabalí.


Hasta aquí el análisis de estas huellas. Por no hacer la entrada muy larga he querido poner sólo las especies más representativas. Faltarían especies como el gamo (muy difíciles de diferenciar respecto a las de ciervo, aunque ligeramente más pequeñas que las de éste), el sarrio (su principal característica es que tiene las pezuñas muy separadas), la cabra doméstica/montés (convexas es su parte exterior y cóncavas en su parte interior) y las más puñeteras de todas: ¡las de oveja! (iguales que las de muflón) Aunque ésta creo que la dejaremos para otra entrada ;)

Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Os recuerdo que podeis seguir el blog en el grupo de Facebook "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de la cuenta @pinosysembrados y que también hay un canal de Youtube con vídeos colgados de salidas al campo en el canal "entre pinos y sembrados".

¡Un saludo a todos, gracias por leerme!

martes, 10 de octubre de 2017

CRÓNICA DEL CURSO DE RASTROS MÁS OBSERVACIÓN DE FAUNA EN NOGUERA DE ALBARRACÍN (TERUEL)

¡Muy buenas!
El pasado 23 y 24 de Septiembre se realizó el curso teórico-práctico con observación de fauna. Un año más se celebró en Noguera de Albarracín, en plenos Montes Universales. La zona es propicia por su riqueza faunística: en ella podemos encontrar especies como ciervo, corzo, gamo, cabra montés, jabalí, zorro, tejón, garduña, jineta, nutria, ardilla, conejo, liebre y gato montés. De hecho, es una de las zonas con mayor densidad de ungulados de toda España, con lo cual nos facilitaba tanto la labor de encontrar rastros como la de la observación de fauna.
He de agradecer a todos los asistentes su asistencia y participación, estoy muy contento del grupo que tuve. El curso tuvo tal aceptación y demanda que se hubo de ampliarse para dar cupo a todos los alumnos que desearon asistir, haciendo una primera tanda el fin de semana, y una segunda tanda el Lunes y el Martes siguientes. El curso tuvo mucha repercusión, tanto que incluso se desplazó un equipo de la TV autonómica para grabar, aunque testimonialmente, la actividad.

LLegué el día anterior al curso con intención de poder ir mirando diferentes zonas tanto para la clase práctica como para la observación. Respecto a lo primero quería encontrar un sitio con bastantes rastros para ir a tiro seguro y que la salida fuera efectiva. ¿Para qué ir a la aventura pudiendo tener el terreno ya prospectado?. Respecto a lo segundo, buscamos sitios con buena visibilidad tanto en lo referente a extensión de terreno como en lo referente a la luz del Sol para tener buena iluminación según la salida fuera matutina o vespertina. He de decir que todo ello fue con la colaboración de Gonzalo, mi socio allí, que al vivir en la Sierra ha podido ir avanzando trabajo filtrando inicialmente posibles zonas. ¡Gracias, Gonzalo! Como en todos años buscamos dos ecosistemas diferentes para poder abarcar la mayor cantidad de especies posibles. Siempre he pensado que si haces una salida práctica en un bosque de pinos y una segunda salida práctica otra vez en un bosque de pinos, lo más normal es que encuentre el mismo tipo de rastros en las dos salidas. Así que buscamos dos zonas que fueran diferentes. Lo cierto es que fue casi lo mismo que el año pasado, con alguna pequeña variación.



El Viernes acondicionamos el aula para los alumnos: El dossier, el portafolios, el agua, el bolígrafo,, los moldes... En esta tanda eran nada más y nada menos que 20 alumnos, ¡había que acondicionarlo bien todo para que se sintieran cómodos! Los asistentes fueron llegando poco a poco. Algunos venían de muy lejos (en este curso vino gente de Salamanca, Álava, Barcelona, Alicante, Madrid, Valencia...) pero finalmente pudimos cenar prácticamente todos juntos. Una vez finalizada la cena, sugerí "¿Estáis muy cansados? ¿Os atrevéis a echar media horita más?". Todo el mundo estuvo de acuerdo así que, aunque el curso como tal aún no había empezado, decidí llevármelos ya al monte, a la noche, para que vivieran de cerca el poder acústico de la berrea. Oír a un ciervo de 120 kg de peso bramar cerca tuyo en la oscuridad de la noche impresiona, y mucho, y quería que lo vivieran ellos mismo personal y presencialmente. Finalizada la salida nocturna nos fuimos a descansar para empezar con fuerzas la teoría al día siguiente.

La mañana siguiente empezamos con la teoría: cerca de 6 horas de huellas, excrementos, madrigueras, moldes de huellas, cornamentas... todo un material informático y físico acompañado de un dossier de casi 40 hojas para que los asistentes al curso se pudieran llevar en sus salidas al monte.  Como el tiempo se nos echó un poco encima...¡Nos fuimos a comer al monte para empalmar con la salida practica sin perder tiempo!

La primera salida práctica la hicimos en un bosque mixto de pinos y robles al lado del río, donde teníamos localizada una bañera de ciervos y jabalíes en la que encontramos múltiples rastros en los que poner en práctica la teoría vista por la mañana. Posteriormente nos acercamos a unos gotiales dentro del bosque buscando más rastros. Rastros diferentes de jabalí, tejón, ciervos, corzo, ardilla..combinados con rastros de aves y de insectos hicieron que la práctica cundiera mucho.
















Colocamos las cámaras trampa a ver si pillábamos a algún bicho y nos acercamos a la zona para la primera observación de fauna. Varios ciervos y ciervas, en total unos 15-20 individuos.









Y como la noche anterior cuando después de cenar y salimos a oir la berrea estuvo nublado cuando allí se puede ver un cielo ES-PEC-TA-CU-LAR, ¡había que quitarse la espinita clavada y a la noche volvimos a subir! Esta vez sí, un cielo despejado y libre de contaminación lumínica nos hizo disfrutar de las estrellas, como podeís ver en estas fotos (¡Gracias por ellas, Santi! Sin tu ayuda no las hubiéramos podido disfrutar así de bien). Nos tumbamos en la ladera, disfrutando de la vista y con los ciervos berreando de fondo. Incluso vimos una estrella fugaz ¡todo idílico!





Al día siguiente tocó madrugar: teníamos que hacer la siguiente salida de observación de fauna. En esta ocasión nos acompañó un amanecer precioso ante kilómetros y kilómetros de bello paisaje. Esta observación también cundió con un número similar de ejemplares al de la anterior salida.

















Seguimos con la siguiente práctica, en esta ocasión en la garganta del río entre campos agrícolas. Rastros de jineta, de nutria, de zorro, de garduña, de tejón, de ciervo, de corzo.... hizo que pudiéramos practicar la mayoría de la teoría que nos faltaba. Una pareja de buitres nos acompañó desde lo alto del cortado.











El curso salio muy bien, con la gente muy contenta y seguro de que disfrutaron y aprendieron mucho. La segunda tanda del curso también, con la misma eficiencia tanto en rastros como en observación. A los que no habéis venido os animo a que participéis en la siguiente edición (ya para el año que viene), aunque os aviso que dentro de poco sale otro curso... ;)

Foto del grupo!! (Primera tanda del curso)